Los sueños se cumplen. Así ha sido el primer viaje solidario a Kenia

Viaje solidario Kenia

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Este es uno de esos post que me he imaginado escribiendo decenas de veces.

Cuando empezaba a preparar el viaje solidario a Kenia, me preguntaba: “¿Cómo será el post en el que cuente el viaje?”, “¿Qué tendré que contar?”.

Los nervios y la emoción frente al viaje, las ganas de que todo saliera perfecto eran inmensas.

Pero también el miedo a que no saliera bien y a decepcionar a las personas que habían confiado en mí.

Pues bien, el momento ha llegado.

Toca ponerle palabras a todo lo vivido. Y no va a ser fácil.

Porque describir la magia con palabras se me antoja una tarea complicada…

Por eso, desde ahora no pienso hacer otra cosa que dejarme fluir.

Quiero compartir contigo todo lo que ha pasado durante el primer viaje solidario a Kenia de Pasaporte Solidario.

Y quiero hacerlo sin filtros, sin pensar demasiado, sin cuidar si lo que escribo suena más o menos bonito.

Porque así ha sido este primer viaje: una experiencia en la que todo ha fluido, en la que todo se ha vuelto sencillo y en la que no nos hemos preocupado de nada más que de disfrutar y de sentir y vivir el momento.

Así que, en honor al viaje-experiencia-vivencia que hemos compartido (y con todo mi cariño a la familia africana que se ha creado), aquí va un post en el que me voy a dedicar únicamente a disfrutar y a dejarme fluir.

¡Va por vosotr@s, equipazo! ?

viaje solidario a Kenia

Por qué decidí organizar un viaje solidario a Kenia

Cuando decidí emprender con Pasaporte Solidario, toda mi energía y todo mi trabajo estaban puestos en el voluntariado.

Mi objetivo era (y lo sigue siendo) ayudar a futuros voluntarios a encontrar el proyecto que encajara mejor con sus necesidades y con su perfil.

Pero a medida que iban pasando los meses, me di cuenta de algo:

Había miedos e inseguridades que impedían a muchas personas atreverse a hacer un viaje de voluntariado:

Me di cuenta de que, por muchos post que escribiera, siempre habría personas que necesitarían algo más que la información que yo pudiera contarles.

O dicho de otra manera, había personas que querían romper esos miedos in situ. Acercarse al mundo del voluntariado, pero sin comprometerse (de momento) con ninguna ONG.

A la vez, muchas personas soñaban con viajar a África y vivir un viaje diferente a todos los que habían vivido hasta ahora.

Cada vez conectaba con más personas que estaban cansadas de los típicos viajes organizados y querían viajar de forma responsable y respetuosa.

En ese punto, ya había varias personas me lo habían sugerido: “Marta, empieza a organizar viajes por Kenia”.

Y yo me resistía, supongo que por miedo a no hacerlo bien y a no estar a la altura.

Hasta que un día me decidí. ¿Por qué no?

Conozco Kenia y vivo aquí; y conozco muchas ONGs que trabajan en este país y que estarían encantadas de abrirnos sus puertas.

Empecé a visualizarlo y, cuánto más lo imaginaba, más me gustaba la idea y más me atrapaba el viaje que tenía en mente.

Sí, tenía que ofrecer todo eso que hervía en mi cabecita, tenía que compartir con otras personas todo aquello que a mí me había enamorado.

La decisión estaba tomada: iba a empezar a organizar mi primer viaje solidario a Kenia.

Pre-viaje: miedos y nervios, pero mucha ilusión

Ahora, a toro pasado, me río y todo me parece mucho más fácil.

Pero organizar el viaje solidario a Kenia no fue tan sencillo.

Tuve que superar miedos e inseguridades:

Hablar frente a la cámara; grabar mi voz una y otra vez hasta que me pareciera un poco menos horrible que la vez anterior; dedicar horas a montar un vídeo con el que transmitir todo lo que quería ofrecer; pelearme con las diferentes plataformas para configurar los sistemas de pago; aceptar la negativa de algunas ONGs a nuestra visita; decir a algunos aspirantes que este viaje no era para ellos…

Pero además de todos estos temas, tuve que enfrentarme a mi peor enemiga: yo misma.

¿Te ha pasado alguna vez que, de repente, te sientes insegura hasta de aquello que sabes que dominas?

Seguro que sí ?

Pues exactamente eso es lo que me pasaba: “¿Seré capaz de hacerlo bien?”, “¿estaré a la altura?”, “¿el viaje cumplirá las expectativas de los viajeros?”.

Pero a la vez, algo muy poderoso luchaba contra ese pequeño demonio boicoteador: la inmensa ilusión y las ganas de sacar adelante ese nuevo reto.

Tenía muy claro cómo quería que fuese ese viaje con el que soñaba, así que me dediqué en cuerpo y alma a construirlo.

¿Quieres saber si lo conseguí?

El primer viaje solidario a Kenia: un sueño hecho realidad

El 27 de diciembre a las 4:30 de la mañana, Salu y yo nos plantamos en el aeropuerto internacional de Nairobi a esperar a las 14 personas que habían confiado en nosotros para vivir este viaje tan especial.

Estaba muy nerviosa, para qué negarlo, pero todos esos nervios se esfumaron cuando fueron apareciendo ante mí 14 sonrisas inmensas y llenas de ilusión.

Esos primeros abrazos fueron apretados, de esos con los que quieres transmitir agradecimiento y emoción.

Respiré tranquila. Y sentí que todo iba a ir bien.

El cansancio y las pocas horas de sueño no podían ganar la batalla a las ganas de vivir cada minuto al 100%.

Teníamos 11 días por delante, no había tiempo que perder (y sí muchos momentos que vivir).

Los lugares: turismo responsable

En nuestra ruta recorrimos Nairobi, la isla de Lamu y Masai Mara. Lo hicimos siempre intentando evitar los circos turísticos y entrando en contacto con las comunidades locales de forma respetuosa.

NAIROBI

Empezamos nuestro viaje en la capital keniana, la cuarta ciudad más grande de África. Lo cierto es que no destaca precisamente por ser una ciudad bonita, acogedora y segura. Se trata más bien de una ciudad desordenada, gris y muy caótica. Es una capital dura, donde la pobreza y la necesidad se hacen muy evidentes. Donde la realidad menos cómoda te da un bofetón a mano abierta.

Soy de las que piensa que hay que ser testigo de determinadas realidades para ser conscientes de la nuestra. Y no por desviar la mirada, la dureza de Nairobi iba a dejar de existir.

Esta ciudad, con su crudeza, su suciedad y su caos, nos enseñó una vida llena de contrastes. Pero, sobre todo, nos enseñó un orden desordenado lleno de dignidad y de lucha por salir adelante. Un modo de vida totalmente diferente al nuestro y que te susurra al oído lo afortunado que eres y lo agradecido que deberías estar.

En Nairobi visitamos dos centros de conservación de animales, el Giraffe Center y el David Sheldrack Elephant and Rhino Orphanage, donde conocimos la fantástica labor de repoblación y reinserción que hacen con estos animales.

Fueron poco más de 2 días los que pasamos en Nairobi, pero fueron tan intensos que cuando pusimos rumbo a la costa nos parecía que llevábamos juntos una semana. ¿No es maravilloso como cambia la percepción del tiempo cuando viajas?

LAMU

En Lamu, mi hogar, despedimos el año y vivimos momentos increíblemente mágicos: playas paradisíacas, paseos por el pueblo, puestas de sol de esas que te dejan sin palabras, días de navegación, canciones y bailes, horas de conversación viendo la vida del pueblo pasar frente a nosotros…

lamu_ viaje solidario a kenia

Esta joya del Índico es el enclave swahili más antiguo y mejor conservado de África Oriental (no en vano, la ciudad antigua está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).

Teníamos muchas ganas de llegar aquí, y el tiempo que pasamos en este paraíso no defraudó: disfrutamos muchísimo de la mano de la comunidad local, de personas amigas que nos hicieron sentir como en casa.

En Lamu nos empapamos del ritmo pole pole y de la filosofía de vida hakuna matata, dos grandes aprendizajes que metimos en nuestras mochilas para que nos acompañen siempre.

Con un nudo en el estómago y conscientes de que los días corrían demasiado rápido, pusimos rumbo al Masai Mara.

MASAI MARA

El mejor punto final para este viaje, la guinda del pastel.

Anteriormente había tenido un par de experiencias visitando comunidades masai que me decepcionaron bastante y me hicieron sentir muy incómoda. Eran circos turísticos, en mi opinión, totalmente invasivos para las comunidades.

Por eso puse especial empeño en la organización de la última etapa del viaje solidario a Kenia.

Podría escribir páginas y páginas sobre la increíble experiencia que vivimos en Masai Mara junto a la comunidad masai que nos acogió, pero seré breve.

masai mara viaje solidario a kenia

Lejos de los espectáculos y montajes para turistas, nos encontramos con un proyecto liderado y gestionado por la propia comunidad. Nos integraron con una hospitalidad y una naturalidad fascinantes, nos hicieron partícipes de su entorno y de su cultura, y pudimos compartir e intercambiar vivencias y puntos de vista en largas charlas alrededor del fuego.

Además, disfrutamos del espectáculo de la sabana africana: llanuras infinitas con acacias que parecían colocadas estratégicamente para darle aún más belleza al paisaje; cebras, jirafas, leones, guepardos, búfalos, elefantes, gacelas, ñus… regalándonos un espectáculo único; amaneceres de cielo morado y atardeceres de cielo naranja.

masai mara viaje solidario a kenia

Es muy difícil sentirse como en casa en un lugar tan ajeno a ti, y eso es justo lo que William y todo su equipo consiguieron en Masai Mara.

Las ONGs: solidaridad

Combinar todo lo anterior con una parte social y solidaria era el gran reto de este viaje solidario a Kenia.

Hoy, haciendo análisis de lo vivido, puedo decir que conseguimos encontrar un equilibrio perfecto entre turismo responsable y solidaridad. ¡Y me siento enormemente orgullosa de ello!

A lo largo del viaje visitamos 5 ONGs, todas muy diferentes entre sí, pero con un denominador común: todas ellas cambian vidas.

Y como creo que es una cuestión de responsabilidad convertirnos en altavoz de estas causas, quiero contarte en qué consisten estos proyectos y la fantástica labor que llevan a cabo:

En Nairobi, el Imani Orphan Care Foundation nos recibió con una hospitalidad abrumadora. Este centro acoge a casi 100 niños y niñas huérfanos o abandonados (algunos con pocos días de vida).

Fue nuestra primera toma de contacto con un proyecto de cooperación y, a pesar del entorno hostil y de las historias desgarradoras de esos pequeños, salimos de allí sintiendo de todo menos lástima. Fuimos testigos de la importancia de la existencia de este tipo de iniciativas que, literalmente, salvan vidas. Es admirable el grandísimo trabajo que lleva a cabo este proyecto, acogiendo a estos niños y dándoles alimentación, educación y mucho mucho mucho amor.

A las afueras de la capital, en un entorno rural mucho más agradable, pero con unas realidades igual de duras, el Cara Girls Rescue Center nos llenó de dignidad, fuerza y coraje. Las niñas y adolescentes que viven en este centro han sufrido situaciones de maltrato, agresiones y abusos sexuales, matrimonios forzados o mutilación genital.

Todas ellas, superheroínas sin saberlo, nos dieron una gran lección de vida con sus risas, sus abrazos y sus bailes. En una de las paredes del centro había pintado un mural con el lema “These girls are on fire” (Estas chicas están en llamas), ¡y vaya si lo están!

Ya en Lamu, y con una fuerte carga emocional para mí, visitamos Afrikable (o el proyecto que me cambió la vida). Aquí me tocaba a mí hablar del proyecto y explicar cómo ha cambiado la vida a tantas mujeres y a sus hijos e hijas.

Emocionarme – y emocionarnos – fue inevitable, pero era imposible no hacerlo al hablar de ellas y de cómo, sin saberlo, me mostraron un nuevo mundo y una nueva forma de vivir hace ya más de 4 años.

Con el comercio justo como eje del proyecto, más de 50 mujeres trabajan en unas condiciones dignas y dan pasos de gigante hacia su empoderamiento, y casi 200 niños reciben alimentación y educación.

Muy cerquita, ANIDAN, donde pudimos visitar la casa de acogida, donde más de 200 niños y adolescentes en situación de orfandad o desamparo disfrutan de un hogar y del acceso a educación y a otros recursos a los que no podrían acceder sin el apoyo de la organización. Además, la ONG cuenta con un hospital pediátrico que ofrece asistencia sanitaria gratuita y de calidad a niños de toda la zona.

La última parada de nuestro viaje fue ADCAM, en el Masai Mara. Nos alojamos en el ADCAM Mara Vision Camp, el campamento solidario con el que la ONG hace sostenible una parte de su proyecto. El alcance y el impacto que esta organización tiene sobre la comunidad masai de la zona son inmensos ya que, a través de sus proyectos educativos, de empoderamiento de la mujer, de turismo responsable y de agua, mejoran la vida de cientos de personas de la zona.

adcam_ viaje solidaria a kenia

Las personas: el alma del viaje

El gran valor, el mejor regalo de este viaje, han sido las personas. Un equipazo de primera que ha convertido este viaje en una experiencia única.

16 desconocidos que, sin saber cómo, nos acabamos convirtiendo en una piña, en una nueva familia africana.

El 27 de diciembre dábamos la bienvenida a 14 extraños. El 5 de enero, con los ojos húmedos y el corazón encogido, pero saltando de felicidad por todo lo vivido, despedíamos a 14 amigos.

14 personas maravillosas a las que ya estamos unidos para siempre.

Han sido sólo 11 días juntos, tan intensos que nos han parecido semanas, y que nos han bastado para forjar algo mucho más grande.

Hemos reído hasta llorar.

Hemos arreglado el mundo en conversaciones interminables.

Nos hemos quedado mudos ante la belleza de Kenia.

Hemos compartido sonrisas, abrazos y miradas cómplices.

Nos hemos emocionado.

Hemos sido testigos del coraje y la fortaleza del ser humano.

Hemos descubierto nuevos mundos.

Nos hemos descubierto a nosotros mismos.

Hemos compartido.

Hemos llorado.

Hemos convivido como una verdadera familia.

Nos hemos cuidado y apoyado.

Hemos disfrutado.

Hemos sido felices.

Sara, Marta, Miren, Jorge, María, Ana, Els, Javier, Gloria, Celia, Pepi, Carlos, Laura y Anto, ¡gracias, gracias y mil gracias! Habéis sido un regalo y habéis hecho posible este sueño 😀

Todos y cada uno de vosotros habéis sido una pieza clave en esta experiencia. Nos sentimos agradecidos y afortunados por haberos conocido y por haber contado con vosotros, familia ?

Post viaje: ¿y ahora qué?

Ahora… ¡a seguir!

Sí, así de sencillo ?

Mi objetivo era visitar Kenia combinando turismo responsable y solidaridad, y puedo decir que lo hemos conseguido. 

Si miro atrás y recuerdo las sonrisas, las miradas, los abrazos y las palabras de los viajeros, no puedo más que sentirme orgullosa y muy feliz de haber contribuido a ello.

Más que un viaje, ha sido una experiencia, y ha superado todas nuestras expectativas.

Ahora mi propósito es seguir adelante con este proyecto que me apasiona. Este primer viaje solidario a Kenia ha sido tan increíble que tengo muy claro que es el inicio de algo grande.

Quiero que la familia de Pasaporte Solidario siga creciendo.

Quiero seguir acompañando a viajeros solidarios en el descubrimiento de Kenia de una forma distinta.

Quiero que este sueño que hemos vivido siga siendo una realidad. Por eso, cada año habrá varias ediciones de este viaje solidario a Kenia.

Tú también puedes vivir un viaje solidario

Después de conocer la experiencia que hemos vivido con este primer viaje solidario a Kenia, estoy segura de que no te hacen falta muchas más razones para animarte a vivir un viaje de este tipo.

Pero por si acaso te falta un último empujón, en este artículo te cuento todas las ventajas que tiene unir turismo y solidaridad.

Ya te he contado que no se trata de un viaje cualquiera, sino de una EXPERIENCIA.

No es un viaje al uso, sino un viaje de esos que marca y que deja una profunda huella en todos los que lo hemos vivido.

Y si al principio de este post te decía que antes del viaje era un mar de miedos, nervios e inseguridades, ahora puedo gritar a los cuatro vientos que lo único que siento es emoción, seguridad y ganas de seguir organizando este tipo de experiencias.

Estoy 100% decidida a continuar con esta aventura que tanto me apasiona.

Y, por supuesto, me encantaría contar contigo en el próximo viaje solidario a Kenia.

Muy pronto podré contarte más detalles. Pero si quieres ser de las primeras personas en tener toda la información, sólo tienes que dejarme tu email y te enterarás de todo antes que nadie.

Yo estoy impaciente por volver a colgarme la mochila y salir a la aventura.

Me muero de ganas de volver a recorrer este maravilloso país mirándolo y viviéndolo con responsabilidad y solidaridad.

Pero, sobre todo, sueño con poder acompañarte en el descubrimiento de una experiencia única como la que ya hemos vivido.

El viaje continúa, ¿te apuntas?


¡AHORA TE  TOCA A TI!

¿Has hecho alguna vez un viaje solidario?

¿Qué te ha parecido este primer viaje solidario a Kenia de Pasaporte Solidario?

¿Te animas a unirte a la próxima salida en Semana Santa?

¡Te espero en los comentarios! 😉

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