Por qué decidí hacer un voluntariado internacional

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“¿Y para ayudar te tienes que ir tan lejos?”

¡¡Cuántas veces me habrá hecho esta pregunta mi madre!!

No exagero si te digo que muchas, muchísimas.

Y tenía razón.

No hace falta volar miles de kilómetros y cambiar de continente para echar una mano a quien lo necesita.

La necesidad de ayuda está a la vuelta de la esquina. En cada vecindario, en cada barrio, en cada ciudad…

Y yo, cuando decidí viajar a Kenia para vivir unas vacaciones solidarias, lo sabía perfectamente.

Aun así, decidí hacer un voluntariado internacional e irme lejos de mi casa para dar lo mejor de mí en pro de un mundo un poquito mejor.

¿Por qué?

Mirando hacia atrás…

 

Desde bien pequeñita me decían que era “la defensora de las causas perdidas”, “la abogada de los pobres”…

Aunque no sean expresiones muy afortunadas, en el fondo de esas palabras estaba mi carácter peleón y reivindicativo, especialmente cuando se trataba de defender algo que nadie defendía, o de ayudar a alguien a quien nadie se acercaba.

Parece ser que lo mío viene de lejos 😉

No en vano, cuando llegó el momento de decidir qué quería estudiar, me decanté por Educación Social.

Para mi familia se trataba, a priori, de una carrera con pocas salidas profesionales, y suponía desempeñar un trabajo nada cómodo y en ocasiones bastante duro.

La otra candidata, Traducción e Interpretación, era una carrera que en teoría me ofrecería más oportunidades laborales y, sobre todo, me llevaría a tener un trabajo más agradecido y cómodo.

Pero yo, que siempre me había sentido atraída por el trabajo con colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión social, decidí dejarme llevar por mi vocación. Y a la vista está que no me ha ido tan mal.

Mientras estudiaba, ya empecé a trabajar como educadora. Cuando terminé la universidad, fue muy fácil encontrar trabajo: un trabajo que me apasionaba y en el que disfruté mucho cada uno de los 10 años que le dediqué. Hasta que el voluntariado me cambió la vida.

¿Que por qué te estoy contando todo esto, que seguramente no te interesa?

Pues para que te hagas una idea de cuál era mi trayectoria antes de decidir hacer un voluntariado internacional.

Mis razones para hacer un voluntariado internacional

A día de hoy, aún sigo escuchando preguntas y comentarios muy parecidos a lo que me decía mi madre:

  • No hace falta irse tal lejos para hacer algo por los demás
  • Gente que necesita ayuda la hay en tu mismo barrio
  • ¿Por qué ir tan lejos cuando hay tantas personas que necesitan ayuda en nuestro país?

Y sí, tienen razón.

Jamás diré lo contrario.

Tristemente, existe muchísima necesidad de ayuda y de solidaridad en nuestro entorno. Y, afortunadamente, hay muchas personas implicadas (voluntariamente o no) en proyectos en nuestras ciudades y barrios, que hacen una labor admirable y no siempre suficientemente valorada.

Ante esa necesidad de ayuda tan cercana, ¿por qué decidí hacer un voluntariado internacional?

Hay muchísimas razones para hacer un voluntariado, pero si tuviera que decir qué me llevó a decidirme por una experiencia internacional, me decantaría por la combinación de estos tres motivos:

VOCACIÓN SOLIDARIA

Ante todo y por encima de todo.

¿Y esto que quiere decir?

  • Inquietud y compromiso social
  • Convicción de que un mundo mejor es posible
  • Defensa de la igualdad y de la justicia social
  • Ganas de hacer algo por los demás
  • Deseo de formar parte del cambio social
  • Consciencia y rechazo de las desigualdades norte – sur
  • Defensa del voluntariado como fuerza de cambio

Todas las personas que nos involucramos en un voluntariado, sea donde sea, tenemos en común la mayor parte de estas cosas.

Pero cuando se trata de hacer un voluntariado internacional, se suma un factor en mi opinión muy importante: la consciencia de lo injusto que es el sistema capitalista en el que vivimos y de las desigualdades que éste provoca. Y, por supuesto, el firme rechazo a este sistema perverso que condena a más de media humanidad a vivir con apenas nada para que nosotros podamos vivir con mucho más de lo necesario.

Hasta aquí seguro que estás de acuerdo conmigo, ¿verdad?

hacer un voluntariado internacional_vocación solidaria

Esta es la razón de ser, la esencia, de todo voluntariado.

A esto no le hace falta ninguna otra explicación. Es así de sencillo: es imposible hacer un voluntariado (internacional o no) si no buscas el cambio social y no  te mueve la solidaridad.

NECESIDAD DE AUTORREALIZACIÓN

Me parece justo ser honesta y hablarte de algo que va de la mano de esa vocación solidaria: la autorrealización.

¿O acaso no buscamos sentirnos realizados con todo lo que hacemos?

Pues el hecho de hacer un voluntariado internacional no está exento de esa búsqueda de realización personal.

Si no estás muy de acuerdo con esto, lee estas definiciones:

autorrealización: logro efectivo de las aspiraciones o los objetivos vitales de una persona por sí misma, y satisfacción y orgullo que siente por ello.

O esto:

La autorrealización es la satisfacción de haber alcanzado y cumplido una o más metas personales que forman parte del desarrollo y del potencial humano. Por medio de la autorrealización los individuos exponen al máximo sus capacidades, habilidades o talentos a fin de ser y hacer aquello que se quiere. Es decir, se refiere al logro de un objetivo personal por medio del cual se puede contemplar la felicidad.

Quizás no sea un discurso demasiado popular, y aun a riesgo de ser criticada, me atrevo a afirmar que, con más o menos consciencia de ello, todos los que nos embarcamos en hacer un voluntariado internacional buscamos también sentirnos realizados y satisfechos con lo que vamos a hacer.

Esto no significa que la vocación solidaria no sea nuestro motor. Hace ya algo más de 3 años la inquietud de hacer algo por un mundo mejor fue el mío, y a día de hoy lo sigue siendo.

Pero eso no quita que, sin ser demasiado consciente de ello, buscara también sentirme bien conmigo misma y hacer algo de lo que sentirme orgullosa.

Seguramente, a estas alturas me habrá llovido ya algún “sartenazo” virtual 😉

Quizás estés pensando:

“¿Así que te fuiste de voluntariado para sentirte bien?”

Obviamente, no decidí hacer un voluntariado internacional para sentirme mal (no creo que nadie lo haga). Mi impulso fue dar lo mejor de mí en pro de un mundo mejor y esto, inevitablemente, iba de la mano de querer sentirme útil y realizada.

¿Y por qué va a ser esto negativo?

Cuando elegí mi carrera, buscaba sentirme realizada.

Cuando iba a trabajar, esperaba volver a casa contenta por cómo había ido el día (además de ganar un salario, por supuesto).

Así que ya ves, la autorrealización y la búsqueda de satisfacción personal está en muchos ámbitos de nuestra vida. Y eso no le quita valor a lo que hacemos.

Existen muchos prejuicios y fantasmas con todo esto, ¿sabes por qué?

Porque se confunde la autorrealización con la necesidad de reconocimiento social: el primero es un concepto que ocupa la cima de las necesidades humanas de la pirámide de Maslow, mientras que el reconocimiento ocupa el eslabón justamente inferior (y, en mi opinión, no debería de tener presencia en las motivaciones personales a la hora de hacer un voluntariado).

Aquí puedes ver de qué te hablo:

Como ves, se trata de dos necesidades diferentes de la persona, por lo que es importante distinguir ambos conceptos.

Y cuanto más escribo sobre esto, más me estoy dando cuenta de que este tema da para escribir un post aparte, así que me guardo la idea. ¡Prometo escribir sobre ello! 😉

PASIÓN VIAJERA

He aquí la diferencia entre hacer un voluntariado internacional y un voluntariado nacional.

El gusanito viajero.

El run run de conocer otros países.

La necesidad de vivir nuevas realidades desde dentro, sin las gafas de turista.

Esto, sumado a todo lo que te he contado hasta ahora, hizo que me decantara por viajar lejos de casa, a Kenia, para vivir una experiencia que me transformó y que me dio mucho más de lo que yo di.

Hacer un voluntariado internacional me permitió, además de dar rienda suelta a mi vocación solidaria, conocer y mezclarme con otras culturas.

Me permitió también viajar de otra manera, formando parte de otras comunidades con las que trabajé codo con codo, y de las que aprendí y sigo aprendiendo infinidad de cosas.

Como ves, no hubo una razón aislada o un motivo concreto que me llevara a hacer un voluntariado internacional. Fue más bien una combinación de factores:

  • Las ganas de ayudar y de hacer algo por los demás, como una manera de agradecer al mundo lo afortunada que he sido por haber nacido y crecido con una vida fácil y llena de oportunidades. Algo así como devolver parte de lo que yo he recibido.
  • La necesidad de autorrealización, de hacer algo que me hiciera sentirme plena y satisfecha.
  • La pasión por viajar y la inquietud por conocer otras realidades desde dentro, formando parte de ellas y alejándome de los viajes convencionales.

Y tú, ¿por qué hiciste o quieres hacer un voluntariado internacional?

¿Te has sentido identificad@ con todo esto?

Deja un comentario y comparte con nosotros tus razones, ¡seguro que le sirven de inspiración a alguien!

Y si aún no te has decidido a hacer un voluntariado internacional, pero resuena en ti lo que te he contado, no dudes en ponerte manos a la obra.

Además, si quieres hacer de tu voluntariado una experiencia positiva y enriquecedora tanto para ti como para la comunidad con la que vas a colaborar, no puedes dejar de leer el Pack Antiestrés del Voluntariado que he preparado para las personas que se suscriban a la newsletter semanal de Pasaporte Solidario.

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2 comentarios en «Por qué decidí hacer un voluntariado internacional»

  1. Hola Benghi,

    ¡muchísimas gracias! 🙂 Me alegra muchísimo que te haya gustado el post y que haya resonado en ti mi experiencia. Cuando sea tu momento, cuenta conmigo si necesitas ayuda.

    Un abrazo!!!

    Responder
  2. Simple, aute’ntico y claro..Me encantan esta clase de posts! adicional me sentí su’per identificada :).. Linda labor!! ya entrar’e en contacto privado contigo. Gracias!

    Responder

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