Tabú dinero-solidaridad: por qué te resistes a pagar por hacer un voluntariado

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El coste de un voluntariado y la dificultad de encontrar un voluntariado que sea totalmente gratuito son dos de las principales preocupaciones de casi todo futuro voluntario.

Pagar por hacer un voluntariado es, para muchas personas, algo totalmente descabellado e incoherente.

Esta resistencia tiene mucho que ver con los valores de cada persona y por cómo cada uno de nosotros entiende que debe ser una iniciativa solidaria. Pero, por supuesto, el hecho de pagar por hacer un voluntariado tiene una explicación lógica de la que ya te hablé en este post.

Otra cosa es que la cuota sea desproporcionada o que nuestro dinero no se gestione correctamente o no llegue adónde tiene que llegar. Y eso es lo que, en el fondo, a casi todos nos preocupa.

Pero vamos por partes.

Mi experiencia: yo decidí pagar por hacer un voluntariado

Cuando decidí hacer mi primer voluntariado, el hecho de tener que pagar una cuota no fue un criterio excluyente.

Mi máximo preocupación era dar con una organización confiable y que gestionara mi dinero con transparencia; quería que mi aportación se materializara en ayuda real para las personas que formaban parte del proyecto.

En mi caso, no elegí una ONG con una cuota de participación especialmente económica. De hecho, la cantidad total que pagué por aquel viaje se acercaba bastante al presupuesto de cualquiera de mis viajes mochileros “tradicionales”.

Del total que pagué, la mitad iba destinada a mi alojamiento y manutención (unos 13€ diarios, lo que me pareció razonable) y la otra mitad era una donación al proyecto para hacer sostenible el área de desarrollo infantil.

Valoré positivamente esa distinción y el desglose del dinero. Que no me vendieran que todo mi dinero era para sufragar mi estancia y poder conocer desde el principio para qué iba destinado mi dinero, fueron puntos a favor de la organización. Además, cuando llegué a Lamu y comprobé que realmente el dinero se invertía en los peques y que gracias a la aportación de todos los voluntarios los niños y niñas tenían alimentación y educación diarias, no quedó rastro de duda o desconfianza.

Con todo esto no te estoy diciendo que sea más partidaria de los voluntariados de pago, sino que para mí no fue un límite insuperable y que entendí perfectamente que en ningún caso mi estancia debería suponer un coste económico para la ONG.

Tabú dinero – voluntariado: ¿en qué me baso para afirmar que existe?

Desde que me embarqué en esta aventura del emprendimiento on-line con un tema tan sensible como la solidaridad y el voluntariado, sabía que no iba a ser fácil.

Intuía algo. Pero no imaginaba que a día de hoy, 8 meses después, habría comprobado que existe un tabú tan grande en la relación dinero – voluntariado.

Existe una gran resistencia en todo lo relacionado con invertir dinero en algo que tenga un fin solidario y a pagar por hacer un voluntariado.

Y esto no es una afirmación que yo me haya sacado de la manga, es algo que tengo más que comprobado.

¿Quieres saber en qué me baso?

BÚSQUEDA DE VOLUNTARIADO GRATUITO

Recibo cada semana varios e-mails o mensajes por Facebook preguntándome por opciones de voluntariado gratuito en las que el único desembolso económico sean los vuelos.

Esta opción tiene sentido cuando se trata de voluntariados profesionalizados y de larga estancia, en los que las organizaciones se hacen cargo de los gastos de sus voluntarios. Ahora bien, en casi ningún caso (y no me atrevo a decir “en ningún caso” por si existe alguna excepción que desconozco) la ONG asumirá tus gastos de transporte y/o manutención si lo que vas a hacer es un voluntariado de corta estancia y no profesionalizado.

OTRAS PRIORIDADES

Esta es, en mi opinión, la razón fundamental que explica esa resistencia a pagar por hacer un voluntariado o a invertir en algún tema relacionado con la solidaridad.

No es que lo crea, es que lo he comprobado. Me escriben personas que no están dispuestas a pagar por hacer un voluntariado, pero que en cambio sí invertirían ese dinero en algún otro viaje, experiencia o producto.

Tanto si es una cuestión de principios como si se trata de falta de dinero, la razón de fondo es la existencia de otras prioridades y una posición no muy avanzada del voluntariado en la propia escala de valores.

Si tu razón para no pagar por los temas relacionados con el voluntariado es la escasez económica, pregúntate esto: ¿cuánto te costó tu último teléfono?, ¿cuánto inviertes en ropa o zapatos nuevos que realmente son un capricho? o ¿qué cantidad de dinero podrías ahorra cada mes? Son sólo ejemplos, pero si te paras a pensarlo, verás que tus prioridades no están tan relacionadas con el voluntariado como pensabas.

RESISTENCIA A INVERTIR EN ASESORAMIENTO O INFORMACIÓN

Respondo decenas y decenas de e-mails que me piden información, asesoramiento y recomendaciones para un viaje de voluntariado.

En mis respuestas siempre intento ayudar y aconsejar en temas y cuestiones generales. Pero para tratar temas más concretos y particulares que necesitan una atención mucho más personalizada y un trabajo mucho más profundo, ofrezco mi servicio de consultoría de voluntariado o recomiendo otros productos que contienen muchísima información de gran valor que pueden ayudar a esa persona.

¿Sabes cuál es la respuesta en la mayor parte de los casos?

Ninguna. Silencio. Ni siquiera un “gracias por la información”. Y eso es muy significativo y refleja perfectamente dos cosas: el poco valor que esas personas le dan a la ayuda y asesoramiento en el ámbito del voluntariado, y la resistencia a invertir dinero en esta área.

Por otro lado, el porcentaje de personas que responden se divide en:

  • Clientes: personas decididas a evitar sorpresas de última hora y a invertir en asesoramiento profesional.
  • Personas que agradecen la información pero que por diferentes razones no pueden o no quieren gastar su dinero en ese momento.
  • Mensajes irrespetuosos, despectivos y chantajistas sobre cómo puedo atreverme a cobrar por dar “un poco de información” sobre ONGs.

En este último caso es cuando realmente ese tabú dinero – solidaridad se hace más patente y cobra más fuerza.

DOBLE MORAL Y “POSTUREO”

Soy totalmente consciente de que con esto me estoy ganando más de una crítica y de que lo que voy a decir no es políticamente correcto. Pero sabes de sobra que suelo ser bastante clara con mis opiniones.

De cara a la galería, todos somos muy solidarios y queremos implicarnos en un montón de causas solidarias. Pero cuando llega la hora de la verdad…, algo falla.

No todo el mundo puede permitirse hacer un viaje de voluntariado por falta de tiempo o de dinero. Pero esa no es la única manera de colaborar y de apoyar diferentes proyectos e iniciativas solidarias: desde hacer pequeños donativos hasta compartir artículos en Redes Sociales o hacer un clic en el botón “me gusta” de ONGs que hacen un buen trabajo.

Pero la realidad es que existe una actitud de “o todo o nada” bastante generalizada. Es decir: si no hay viaje de voluntariado, no hay implicación en causas solidarias (aunque haya garantías de que se trata de un proyecto fiable y con una gestión económica transparente).

Por supuesto, no se puede generalizar, pero me he encontrado con esta doble moral en bastantes ocasiones. Y me entristece mucho ver cómo se convierte a la solidaridad en un disfraz y no en una verdadera actitud frente a la vida.

CREENCIA DE QUE TODO LO SOCIAL DEBE SER GRATUITO

Es curioso ver cómo tod@s entendemos la necesidad de invertir en un informático para arreglar nuestro ordenador, en un fisioterapeuta para tratarnos esa lesión en el tobillo, en un mecánico para reparar nuestro coche, o en un psicólogo para salir de ese bache que estamos atravesando.

Y la razón es clara: necesitamos ayuda para algo que no podemos (o no sabemos) hacer bien por nosotros mismos.

¿Por qué cuando se trata de temas relacionados con el voluntariado y la solidaridad cuesta tanto entender esa inversión?

Existe una creencia de que lo social es algo para lo que todo el mundo sirve y que, por tanto, no es un ámbito en el que merezca la pena invertir nuestro dinero. Es, sin duda, una señal más del tabú en la  relación dinero – solidaridad.

3 claves para superar la resistencia a pagar por hacer un voluntariado

Es normal que a priori tengas cierta resistencia a pagar por hacer un voluntariado o a invertir en servicios relacionados. Pensamientos como estos son totalmente comprensibles:

  • Me cuesta confiar en las organizaciones, ¿cómo sé que no me equivoco?
  • ¿Por qué tengo que pagar por ayudar?
  • Sólo tengo que buscar una ONG en Internet, no pienso pagar por eso.

Como te digo, no es nada tan raro que pienses cosas como éstas. Lo que sí debes tener muy claro es que la lógica que los acompaña no siempre es la correcta y que, además, puedes llevarte algún disgusto o sorpresa de última hora si no rompes con ese tabú dinero – solidaridad.

Y es posible hacerlo si sigues estas 3 estrategias:

ROMPE CREENCIAS: EL DINERO NO ES MALO

Esta es la principal barrera mental que explica el tabú dinero – solidaridad. Así pues, es la primera creencia que tienes que romper.

Mezclar el dinero con la solidaridad o el altruismo es, para muchas personas, como ensuciar una acción tan loable como es el voluntariado.

Pero déjame que te diga algo: el dinero no es malo, ni tampoco bueno. El dinero es simplemente un instrumento hecho para utilizarse, una herramienta para obtener algo que valoramos y queremos (incluido un voluntariado o un viaje solidario).

De la misma manera que utilizas un martillo para clavar un clavo, o una llave para abrir una puerta, usa la herramienta del dinero para cumplir tus planes, metas y sueños.

 EXIGE TRANSPARENCIA

Una vez hayas decidido que pagar por hacer un voluntariado no es negativo y que tiene su explicación, es el momento de pasar a la acción.

Como te decía al principio, lo que más nos preocupa no es pagar una cuota de voluntariado, sino tener la certeza de que nuestro dinero estará bien gestionado. Es cierto que ha habido algunos casos de ONGs de renombre que han engañado a sus socios o que han hecho un mal uso de sus fondos, pero no debes dejar que algunos casos aislados ensucien la fantástica labor de muchas otras personas y organizaciones.

Cuando bucees en las webs de las diferentes ONGs, o cuando contactes con ellas, pon el foco en cómo se gestiona y para qué se usan las aportaciones de los voluntarios.

Si no encuentras información explícita sobre este tema, pídela. Pregunta y exige transparencia. Si lo que encuentras no te convence, sigue buscando una ONG que te garantice una buena gestión de tu dinero.

PIDE AYUDA

De la misma manera que confías en los servicios de un profesional de cualquier ámbito (medicina, fontanería, educación, informática, mecánica…), pide ayuda y confía en el criterio de alguien experto en materia de voluntariado.

Si tienes dificultades para encontrar un voluntariado o para decidir si es o no tu momento para hacer un viaje de este tipo. O si tienes muchas dudas acerca de diferentes organizaciones o sobre cómo saber si puedes o no confiar o en ellas… Pide ayuda y confía en el criterio de otras personas que ya han pasado por el mismo punto en el que tú estás: habla con otros voluntarios, pregunta a los responsables de diferentes ONGs, pide asesoramiento profesional…

Cuando compruebes que esa ayuda (si la has obtenido a cambio de dinero) ha sido útil para ti y te ha acercado a tus objetivos, ese tabú dinero – solidaridad se habrá desvanecido.

En conclusión…

Si realmente quieres hacer un voluntariado, si de verdad resuena en ti la idea de dar un contenido social y solidario a tus viajes, no permitas que el dinero se convierta en una barrera insalvable.

Si te parece incoherente y estás en contra de pagar por hacer un voluntariado: rompe tus prejuicios, trata de entender el por qué de la necesidad de pagar, y piensa en el dinero como un instrumento para ayudar a otras personas a la vez que vives esa experiencia que llevas tanto tiempo soñando.

Si no puedes permitirte hacer un viaje de voluntariado por falta de dinero… ponte en marcha: analiza cuáles de tus gastos puedes reducir o eliminar, elabora un plan de ahorro y cúmplelo.


¡Ahora te toca a ti!

¿Qué piensas acerca del tabú dinero – solidaridad?

¿Tienes resistencias a invertir en temas relacionados con el voluntariado?

¿Cómo crees que puedes superarlas?

Cuéntame qué piensas de todo esto (si prefieres hablar de tu situación en privado, no dudes en ponerte en contacto conmigo), ¡te espero en los comentarios!

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4 comentarios en «Tabú dinero-solidaridad: por qué te resistes a pagar por hacer un voluntariado»

  1. Hola Marta!!!

    Simplemente me parece brillante, que hayas escrito este artículo.

    Demuestra que tienes muy claro lo que buscas, tu propósito y das tu opinión muy clara sobre lo que envuelve a este tabú. Porque como has dicho, ya llevas unos cuantos meses en el proyecto, y sabes de lo que hablas.

    La experiencia es la madre de la ciencia, dicen, ¿no?

    Y me parece muy valiente que te posiciones, y que hables de forma constructiva sobre estos temas.

    No se puede contentar a todo el mundo y mucho menos, debe pretenderse hacerlo.

    En mi caso particular, entiendo y veo necesario cosas como las que tú propones. Servirnos de tu experiencia, para facilitarnos las cosas en cuanto al voluntariado y encontrar mejores soluciones.

    Mejores soluciones para nosotros, para las ONG´s y para la ayuda que cada uno quiere prestar.

    Un abrazo!!!

    Responder
    • ¡¡Muchas gracias Rubén!!

      Cuando escribí el post, sabía que era arriesgado. Pero como tú dices, no estamos aquí para gustar a todo el mundo, sino para ser honestos con nuestros principios y para construir un proyecto coherente con ellos y con nosotros mismos. Siempre desde el respeto y la crítica constructiva, y buscando una reflexión, creo que es muy positivo posicionarnos y mostrar nuestros valores.

      Te agradezco mucho tu apoyo y tu comentario. Un fuerte abrazo!!

      Responder
  2. Tienes toda la razón. Cuando hable a ciertas personas que iba hacer un voluntariado y iba a pagar xx la gente me decía ” entonces no es un voluntariado?” As veces explicar a la gente cuesta. Intentar entender que el dinero va para la ayuda de la institución y nuestros gastos. Algunas personas son muy egoístas, materialistas. Ahorrar en una cena, en una pieza se ropa les cuesta mucho. Cada uno tiene sus prioridades de vida.
    A mí no me preocupa pagar una cuota de voluntariado, sino tener la certeza de que nuestro dinero estará bien gestionado como tú lo dices.
    Gracias por el artículo.
    La mi duda era si las ONG hay que pagar bastante menos que las instituciones ( tipo tunayani) o más o menos igual?
    Tú me habías explicado la diferencia de las ONG y de esas instituciones pero cuando busco ONG me aparecen esas instituciones.
    Gracias

    Responder
    • Hola Ana,

      como tú bien dices, es un tema de prioridades y cada uno elige dónde y cómo se gasta su dinero. Todas las opciones son igualmente respetables, pero es muy importante tener claro que muchas pequeñas organizaciones son sostenibles gracias a las donaciones de los voluntarios. Bajo mi punto de vista, si se trata de una ONG transparente en cuanto a la gestión económica, pagar una determinada cantidad para cubrir nuestros propios gastos no debería ser un problema.

      Respecto a la diferencia entre ONGs y plataformas (aunque también están registradas como ONGs), decirte que estas últimas suelen ser algo más caras porque ejercen de mediadoras entre los voluntarios y los proyectos locales. De todas formas, te he enviado un e-mail para aclararte el tema. Cualquier cosa, me dices.

      Un fuerte abrazo y a seguir a tope, que tu voluntariado ya va tomando forma! Estamos en contacto 😉

      Responder

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