Historias de voluntariado #3. Ana, una voluntaria todoterreno en África

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Cuando amas algo, y lo haces con la pasión, el compromiso y la implicación con la que Ana lo hace, sólo pueden salir cosas buenas.

Cuando África te atrapa, lo hace sin posibilidad de volver atrás: su fauna, sus gentes, sus paisajes… te enganchan y sacan lo mejor de ti.

Esta es la historia de muchos voluntariados unidos por un mismo continente.

1.      ¿Quién eres y qué voluntariado/s has hecho? (ong, objetivo del proyecto, país, duración…)

Soy Ana Fernández Quiroga, tengo 28 años y soy de Sevilla. He estudiado Derecho y periodismo, y me he especializado en Género e Igualdad.

Mi primer voluntariado fue en un viaje de vacaciones solidarias en el Sur de Marruecos pintando un colegio y con peques durante 15 días, cuyo objetivo era sacar a los menores de la calle, donde pasaban todo el día.

Luego, en el año 2015 estuve en Kenia 3 meses y visité un orfanato en Mfangano Island, casi en la frontera con Uganda, viviendo durante una semana con la familia que llevaba el orfanato. Él mismo repartía a los menores entre las familias de la aldea y luego iban a clase de primaria.

También estuve 10 días en el Masai Mara con Kenya Wildlife Service, que se encarga de los animales de la zona y de evitar la caza furtiva.

Posteriormente, un mes y medio con la ONG Afrikable en la Isla de Lamu, Kenia, que tiene por objetivo el empoderamiento social y económico de mujeres que se encuentran en situación de exclusión social.

En Sevilla sigo realizando voluntariados pero para tareas concretas con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), especialmente organizando teatros o conciertos para ayudar en la recogida de fondos.

Y por último, este verano he vuelto a la ONG Afrikable a realizar la investigación de mi trabajo fin de máster sobre violencias machistas a mujeres indígenas y sus estrategias de resistencia.

2.      ¿Cuáles eran tus tareas como voluntaria?

Han variado mucho. En general, al principio estuve en cuidado de niños y niñas, realizando talleres y juegos, y cuidando bebés. También tuve la oportunidad de estar ayudando al equipo veterinario en el Masai Mara, lo que fue un lujazo: cada día íbamos buscando a los animales que habían sido atacados por la caza furtiva y los curábamos (leones, elefantes, etc). Y por último, con Afrikable, he podido participar en la rutina de las mujeres que forman parte del proyecto y realizar con ellas distintos talleres y debates. Desde ponerte a pelar 50 patatas cantando canciones hasta realizar un debate sobre las formas de violencia machista y el control económico como forma de violencia, todo en un mismo día.

3.      ¿Qué te ha aportado el voluntariado?

Muchísimo. Es importante elegir bien, pero yo he tenido suerte y mis voluntariados me han permitido cambiar completamente de contexto, tener que adaptarme a situaciones muy diversas, pero que a la vez te hacen reconocerte o reencontrarte con partes de ti misma a las que no sueles echarle cuenta en el día a día.

Yo estudiaba oposiciones en Sevilla y mi rutina era bastante estructurada, el realizar voluntariados me permitió dejar esas estructuras y volver a dejarme llevar por la improvisación y por lo que trae cada día.

4.      ¿Cuáles crees que son las claves para que el voluntariado sea una experiencia lo más enriquecedora posible tanto para el voluntario como para la comunidad?

Creo que la persona voluntaria debe hacer un esfuerzo previo por conocer la cultura y el lugar al que va y mostrar mucho respeto. Con ese límite, luego relajarse, abrir la mente y aprovechar al máximo la experiencia, con mucho sentido del humor y mucha paciencia.

También es importante no poner grandísimas expectativas, como que te va a cambiar para siempre o que te va a hacer olvidar todo. Puede que pase, pero en muchas ocasiones depende más de tu propia actitud y de lo que tú dejes en el proyecto, que del proyecto en sí.

5.      ¿Cuáles crees que son los errores que hay que evitar al hacer un voluntariado?

Creo que antes de elegir hay que pensar bien qué se busca en un voluntariado. Hay personas que prefieren lugares de extrema pobreza y muy adversos, y hay otras que prefieren un voluntariado con más ocio y más “cómodo”. Todas las opciones son aceptables, pero creo que hay que reflexionar antes sobre lo que  se está buscando.

Otro error es ver el “desorden” de la Ong, ya que venimos de otro país, con otras normas, y de repente nos ponemos de los nervios porque todo parece anárquico. Pero recomiendo respirar profundamente, sentarte a observar las primeras horas, y poco a poco vas entendiendo el sentido de ese “desorden” ordenado.

6. Cuéntame una anécdota, un recuerdo, una imagen… que te marcó y que vas a recordar siempre como parte de tu voluntariado

Recuerdo que la primera vez que estuve en Afrikable, sólo iba para un mes y luego continuaba mi viaje, pero a los 15 días me arrepentí y volví al proyecto para pasar el tiempo que me quedaba hasta volver a España. Llegué a la isla y corrí literalmente entre las dunas, con tantos nervios que me perdí. Al final aparecí en uno de los accesos del proyecto, ¡la puerta del burro!, con mis maletas y llena de arena, y comencé a abrazar de nuevo a mujeres con tanta ilusión, como si hubiera vuelto a casa después de 10 años. Me di cuenta que, en un mes, había encontrado allí un hogar.

7.      ¿Recomendarías hacer un voluntariado? ¿Qué le dirías a alguien que quiere hacer un viaje solidario?

Lo recomendaría al 100%. Creo que es una experiencia que nadie debería perderse. Recomendaría que cada persona haga su propia reflexión sobre qué le apetece conocer más, qué tiempo tiene, qué le gustaría aportar, y luego busque bien el proyecto. Una vez lo tenga, que se vaya con la mente abierta, dejando los prejuicios en casa, y que aproveche al máximo la oportunidad de cambiar de ambiente, de cultura, etc. Ya que por muy diferente que parezca,  todo lo que aprendes allí, luego te sirve para tu vida, lo aseguro.

Seguro que después de conocer esta historia de voluntariados, te mueres de ganas de empezar a buscar el tuyo.

No seas tímido y cuéntame en los comentarios qué te ha parecido este testimonio. ¡Tengo muchas ganas de leerte!

Y si eres de los que va en serio, te espero dentro de mi newsletter de correo electrónico para contarte las mejores estrategias antes que a nadie. ¡Suscribirse y aprender es gratis J!

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2 comentarios en «Historias de voluntariado #3. Ana, una voluntaria todoterreno en África»

  1. Maravilloso relato y falta contar como al volver los voluntarios todos nos enriquecemos con sus experiencias y ampliamos la mirada. Son una antorcha que llaman a otros a hacer las maletas

    Responder
    • Hola Encarnación! Me alegra mucho que te haya gustado. Tienes toda la razón: los voluntarios, a su vuelta, son agentes de sensibilización muy importantes en su entorno. Teniendo a Ana cerca, ¿tú cuándo te animas? 😉

      Responder

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